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La comunidad cubana en Ucrania comenzó a formarse en la década de 1960, tras la proclamación del sistema socialista en el estado insular. Desde entonces, y hasta que Ucrania obtuvo su independencia, Cuba y la Unión Soviética mantuvieron unas relaciones diplomáticas y unos programas de intercambio de estudiantes. Los cubanos venían a estudiar a las universidades ucranianas, en particular ingenierías y especialidades militares. Pero para muchos cubanos que no estaban de acuerdo con el régimen dictatorial del entonces líder Fidel Castro, Ucrania, como el resto de los países de la Unión Soviética, era casi el único destino posible para la emigración legal. Hoy en día, hasta 400 cubanos étnicos viven en Ucrania, incluyendo aquellos que familiarizan a los ucranianos con la cultura del baile latinoamericano y la música cubana, abriendo escuelas de baile y fundando colectivos musicales.

La música alegre, los ritmos apasionados, la gente sonriente y los colores vibrantes son probablemente las primeras asociaciones que surgen con la palabra “Cuba”. La comunidad cubana en Ucrania, aunque pequeña en número, es muy amigable y abierta. Fueron sus representantes quienes llegaron a Ucrania en la época soviética y abrieron la primera escuela de baile latino en la Ucrania independiente, que luego creció hasta convertirse en toda una red de escuelas. En verano de 2020, la isla Trujániv en Kyiv se convirtió en un pedacito de Cuba dentro de Ucrania. Aquí, a orillas del río Dnipró, se organizaron conciertos al aire libre de música cubana y clases de baile latino de la mano del cubano Reinaldo Powell y su hija Anabell.

Reinaldo Powell y su escuela de baile

En el centro de Kyiv, en Podil, se encontraba uno de los centros de la cultura cubana. La escuela de danza latina Salsa Сlub Kyiv funcionaba aquí desde hace casi 25 años. En 1997, el cubano Reinaldo Enrique Leyva Powell junto con la ucraniana Yuliya Gannochko fundaron el primer estudio de baile latinoamericano en Ucrania.

El ambiente de Cuba se sentía desde los primeros minutos que uno pisaba el salón de baile. Reinaldo nos mostró las pinturas de los artistas cubanos, así como los numerosos premios, copas, certificados y cartas de agradecimiento que adornaban las paredes del estudio:

— Cada copa representa el trabajo, la energía y el deseo de los estudiantes de presentarse a sí mismos y a nosotros como estudio en las diferentes ciudades de Ucrania. Por eso cada copa tiene su propio significado.

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En el Salsa Club no solo se enseñaba salsa, sino también muchos otros estilos, como bachata, kizomba, chachachá, rumba afrocubana y son. Todos estos bailes pueden practicarse tanto en pareja como en solitario. Los bailes latinoamericanos se consideran bailes sociales. Es decir, una vez alcanzado cierto nivel, puedes bailarlos con cualquier pareja que tenga aproximadamente el mismo arsenal de conocimientos y habilidades, y perfeccionar tus destrezas en las fiestas de baile.

Otros centros de la cultura latinoamericana en Kyiv, donde no solo se puede bailar, sino también escuchar música en vivo, son Buena Vista — el primer establecimiento cubano en Kyiv, el Caribbean Club, y antes también el Havana y el Salsita. Los festivales de danza son muy populares entre los bailarines. Por primera vez, el estudio Salsa Club organizó un festival internacional a gran escala en 2005 durante las fiestas de mayo, de ahí su nombre: Salsamayovka. Cada año, el estudio organiza festivales de danza en Kyiv y Odesa, invitando a estrellas ucranianas e internacionales del baile latinoamericano.

El Salsa Club también participa regularmente en actos benéficos auspiciados por la Embajada de Cuba en Ucrania:

— Cada país presenta su cultura, tradiciones y comida. Donamos los fondos recaudados a las necesidades de las ciudades o regiones del país, hospitales u orfanatos.

Fiestas de música cubana y bailes latinos en Cuba Camp. Isla Trujaniv, Kyiv

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Fiestas de música cubana y bailes latinos en Cuba Camp. Isla Trujaniv, Kyiv.

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Fiestas de música cubana y bailes latinos en Cuba Camp. Isla Trujaniv, Kyiv.

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Con el ejemplo de su familia, Reinaldo Powell explica cómo se formó la cultura y la identidad cubanas:

— Se dice que en Cuba se combinaron la guitarra española y los tambores africanos. Esta combinación creó una mezcla única. Todo se fusionó como el café y la leche, y se formó la población de Cuba. Por mi parte paterna, todos son españoles. Mi abuelo fue capitán del ejército español. Estaba casado con una española. Mi padre tenía una nariz fina, el pelo negro y liso, era alto, el típico español de Salamanca. Y por parte de mi madre, mi abuela era de Jamaica.

Reinaldo llegó a Ucrania por primera vez en 1986, durante un intercambio de estudiantes entre la URSS y Cuba. Teniente primero de la reserva de las Fuerzas Armadas de la República de Cuba en inteligencia radioeléctrica, continuó sus estudios en la Escuela Superior de Radio-Ingeniería de Kyiv (ahora Escuela Superior de Radio-Ingeniería de Defensa Aérea de Kyiv, que lleva el nombre del Mariscal de Aviación O.I. Pokryshkin). Reinaldo llegó a la Unión Soviética con unos conocimientos básicos del ruso, pues ya había comenzado a estudiarlo en Cuba. Dice que Ucrania fue todo un descubrimiento para él, desde la comida hasta la ropa. Quizá la mayor sorpresa fue la nieve y el frío en invierno:

— Cuando vimos la nieve por primera vez, fue algo increíble. Todos intentamos comérnosla. Después, todos los estudiantes cubanos se pusieron enfermos y no pudieron ir a clase durante dos semanas porque comieron demasiada nieve.

Entre los compañeros de clase de Reinaldo había estudiantes de Vietnam, Corea, Alemania, Mongolia, Bulgaria y Polonia. El cubano recuerda que entonces en Ucrania también había muchos estudiantes de Latinoamérica: ecuatorianos, colombianos, peruanos y chilenos. Muchos de ellos se quedaron en Ucrania después de terminar sus estudios, como Reinaldo.

Un año después de su llegada, Reinaldo conoció a una ucraniana, Galina, que se convirtió en su esposa tres años más tarde. Tras obtener una educación militar en Ucrania y un diploma de traductor hispano-ruso, él y su mujer regresaron a Cuba para trabajar. En aquel momento Reinaldo no sabía que sería solo temporalmente:

— Tenía un horario de veinticuatro a dos: trabajaba veinticuatro horas y descansaba dos días. Cuando estaba fuera todo el día, para mi mujer era muy duro. Ella cocinaba con leña, lo cual es muy, muy difícil. Cada vez que volvía a casa veía a mi esposa: tan delgada, en pantalones cortos, blanquita, preparando café o comida. Dormíamos en una estrecha cama de hierro. Y en invierno, en las montañas, hacía humedad y mucho frío.

Tras tres agotadores años en su tierra natal, Reinaldo finalmente decidió dejar el ejército, y en 1994 la pareja regresó a Ucrania. La idea de abrir un estudio de baile no se le ocurrió de inmediato. Al principio, Reinaldo probó muchas profesiones diferentes: trabajó como secretario en la embajada cubana, como cocinero en un restaurante y como traductor del español. Sin embargo, siempre le atraían la música y la danza. Reinaldo dice que los apasionados ritmos están en la sangre de todo cubano:

— Todos los cubanos bailamos desde que nacemos, incluso cuando estamos en el vientre de nuestra madre. La música suena en todas las partes de la isla, todo el día, casi las veinticuatro horas.

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En 1995, justo después del nacimiento de su hija Anabell, el cubano fue invitado a formar parte del grupo de baile Tropical, donde presentó su propio programa de espectáculos junto con otros extranjeros durante unos seis meses. Desde entonces, el carismático bailarín también fue invitado como presentador a varios eventos, en uno de los cuales Reinaldo conoció a su futura pareja de baile Yuliya Gannochko, con la que más tarde crearon su propio proyecto de danza.

Poco a poco, cada vez más gente quería conocer el baile latino, por lo que Reinaldo y Yuliya empezaron a buscar un estudio espacioso en el que cupiera todo el mundo. Cuando abrieron, al principio ni siquiera tenían nombre. Pero en 1997, la primera escuela de baile latinoamericano en Ucrania ya era conocida como Salsa Club:

— Cuando abrimos y nos llamamos Salsa Club, la gente dijo: “¡Guau!”. En ese momento no había nada parecido en Ucrania.

Durante más de 20 años, el estudio formó a más de una generación de bailarines, que más tarde abrieron sus propias escuelas de baile. La marca Salsa Club se hizo conocida en toda Ucrania, poco a poco aparecieron sucursales en distintas ciudades del país y en el extranjero, hasta llegar a ser 14 estudios. La primera sucursal se abrió en Járkiv, luego en Odesa, y más tarde alumnos de Poltava abrieron una en Praga. La familia de la salsa crecía cada vez más.

Reinaldo soñaba con abrir un café de baile. Para él, el baile es su descanso, su medicina y su fuente de inspiración, y el baile social es un tipo de placer aparte:

— Los bailes sociales son como un gran virus con energía positiva que se propaga por una concreta comunidad ucraniana, de modo que la gente empieza a entenderse, a acercarse y a apreciarse como individuos y como nación.

Reinaldo es también el presidente de la comunidad cubana en Ucrania. En 2020, había 325 cubanos registrados en Ucrania. En la década de 1990, este número era mayor, pero desde entonces muchos cubanos han abandonado Ucrania rumbo a otros países europeos.

Reinaldo admite que para la mayoría de los cubanos que viven en Cuba, no hay diferencia entre los ucranianos, los rusos y los bielorrusos. Según él, lo único que distingue a Ucrania de otras antiguas repúblicas de la Unión Soviética (y ahora países independientes) en la mente de un cubano moderno es el accidente en la central nuclear de Chornóbil.

Cuba y Chornóbil
El programa humanitario cubano “Niños de Chornóbil" funcionó desde marzo de 1990 hasta noviembre de 2011. En el programa participaron Ucrania, Bielorrusia y Rusia, desde donde niños y adultos afectados por el accidente de Chornóbil llegaron a Cuba para recibir tratamiento médico gratuito.

Cada dos años, Reinaldo organiza giras de salsa a Cuba, gracias a las cuales cada vez más cubanos conocen a los ucranianos como nación independiente, y los ucranianos tienen la oportunidad de ver la vida en la isla tal y como es.

— Cuba es un sueño que siempre está conmigo, siempre me acompaña. En las buenas y en las malas, siempre me acuerdo de mi maravillosa isla y de mi familia.

Reinaldo habla principalmente en ruso, pero entiende perfectamente el ucraniano y cree que el ucraniano debería prevalecer en el espacio público. Siempre anima a sus alumnos a hablar en ucraniano y se asocia claramente con Ucrania:

— Soy un cubano que vive permanentemente en Ucrania. Tengo una familia ucraniana: una esposa ucraniana y una hija ucraniana. Y yo también me considero ucraniano.

Reinaldo Powell habla sin rodeos sobre la situación actual en Cuba:

— Cuba se ha quedado en los años 90. Cuando trabajé en Cuba, los trabajos mejor pagados eran para los militares y los médicos. Me pagaban 20 euros al mes. De alguna manera nos las arreglábamos para vivir con ese dinero durante un mes. Cuba tiene ahora lo que tuvo Ucrania después de la Segunda Guerra Mundial: un sistema de cartillas de racionamiento. Según la libreta de abastecimiento (cartilla de racionamiento), a todos se les dan cuatro piezas de pan, diez huevos a la semana y pescado cuando hay. Como tenemos el mar a nuestro alrededor, el pescado debería estar en nuestra dieta a diario. Pero los cubanos no pueden comer marisco porque es propiedad del Estado. El marisco lo comen principalmente los turistas.

En cuanto a Ucrania, comparando el país que vio hace 30 años con el de ahora, el cubano dice que la gente se ha vuelto más abierta a las cosas nuevas y más libre en sus opiniones. Esto también se refleja en la actitud hacia los extranjeros:

— Ahora uno de cada diez habitantes de Ucrania es extranjero: azerbaiyano, cubano, ecuatoriano. Mucha gente de África ya vive aquí, se casa, se mezcla, y todo es completamente diferente.

Anabell Chupryna

Al igual que para Reinaldo, para su hija Anabell el baile se ha convertido en una parte esencial de su vida, y la cultura cubana forma parte de su identidad. Anabell nació en Kyiv y ya ha visitado Cuba en tres ocasiones: a los dos, diez y quince años. Y aunque a los diez años la chica todavía no entendía bien el español, guarda muy buenos recuerdos de la patria de su padre:

— Me gustó mucho el ambiente, la gente, la familia de mi padre, la comida, el océano. Me sentía allí (en Cuba) como en casa.

Anabell dice que se siente mitad cubana y mitad ucraniana. En casa, la familia habla sobre todo en ruso, mientras que en el estudio, Anabell y su padre a veces pasan al español. Pero la chica nunca ha pensado en mudarse a Cuba.

— Ucrania es mi hogar físico. Y Cuba es el hogar de mi alma.

Sin embargo, su interés por sus propias raíces y la cultura cubana apareció no hace tanto. A pesar de que desde pequeña Anabell estaba acostumbrada a escuchar música latinoamericana en casa y el idioma español de su padre, durante mucho tiempo no aceptó su alteridad y ni siquiera le gustaba su propio nombre:

— Mis amigos, que me conocen desde pequeña, me llaman Anita. En el colegio, todos me llamaban Anita, porque Anabell se consideraba un nombre difícil para la pronunciación de los niños.

Cuando era adolescente, Anabell le fascinaba la cultura japonesa y coreana, en un principio pensó vincular con ello su futura carrera profesional. Además, se graduó en piano en la escuela de música, por lo que la música estaba más cerca de ella que el baile, que permaneció fuera del foco de su atención durante mucho tiempo.

Durante su tercer viaje a Cuba, cuando tenía quince años, su padre le organizó un verdadero tour: la llevó a diferentes partes del país, introduciendo una y otra vez a su hija en la cultura de sus antepasados y de su familia.

Finalmente, Anabell decidió estudiar filología española, y fue entonces cuando quiso volver a sus raíces y, al mismo tiempo, seguir los pasos de su padre en la carrera de bailarina.

Anabell entrenó intensamente y participó en diversas competiciones: primero de reggaetón, luego de salsa y bachata. Y al cabo de un año, empezó a dar clases de baile en el estudio con su padre. Anabell asegura que no tenía ningún miedo a enseñar, al contrario, le interesaba mucho y la entusiasmaba. Y en los momentos en que le faltaba experiencia o conocimientos, su padre siempre la apoyaba:

— Al principio, por supuesto, era un poco difícil entender la psicología, comprender cómo hablar correctamente, cómo llegar a una persona, cómo transmitirle el mensaje. Pero, en general, me gustó todo desde los primeros intentos.

Más tarde, Anabell empezó a ayudar a su padre a organizar festivales. Al principio, era traductora para los instructores extranjeros, luego se encargaba de los programas de los espectáculos, de la publicidad, ayudaba a seleccionar a los participantes y a crear los carteles. Reinaldo y Anabell creen que los festivales internacionales son sobre todo una oportunidad para que tanto los bailarines principiantes como los profesores con experiencia prueben una nueva forma y estilo de baile, comprendan mejor una cultura lejana y a veces extraña, y hagan nuevos contactos y amistades:

— Así es como Ucrania aprende sobre los extranjeros y los extranjeros aprenden sobre nosotros. Ha habido muchos casos de parejas extranjeras que han venido al festival por su cuenta. Porque les gusta nuestra gente, les gusta cómo bailamos, el ambiente.

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La salsa es sobre todo un género musical que combina muchos estilos y tendencias. En un sentido amplio, la salsa es una combinación de la cultura europea y la africana. Anabell explica que la salsa se originó del son tradicional, que es una música y un baile puramente cubanos. También es imposible imaginar la salsa sin la rumba cubana, estrechamente relacionada con el folclore africano. Hablando de la salsa, conviene saber que además de la salsa cubana o, como también se la llama, salsa casino, existe la salsa puertorriqueña y la salsa colombiana. Por lo general, las canciones de salsa pueden tener diferentes temáticas, pero en su mayoría son historias de amor.

Salsa
Baile cubano de origen africano que se baila en parejas.

Anabell enseñó durante 7 años bachata, reggaeton, son y rumba en Salsa Club. Para ella, lo importante es explicar a los alumnos la esencia de los bailes latinos, cómo se manifiesta la energía cubana y revelar el potencial de cada alumno. Anabell está convencida de que el cuerpo es un lenguaje. Viendo cómo baila una persona, se puede entender mucho sobre su carácter, sentir sus inseguridades o miedos. Por eso, en sus clases, no solo se centra en los movimientos y la técnica, sino que también enseña a los alumnos a entablar un diálogo consigo mismos y descubrir nuevas facetas de sí mismos:

— Creo que si enseñas danza, debes ser ante todo psicólogo y profesor.

Para Anabell, su propio desarrollo como bailarina no es menos importante que la enseñanza. Antes de la pandemia, la chica iba a menudo a festivales en Italia y España, donde daba masterclasses y aprendía mucho de sus colegas extranjeros. A Anabell le encanta montar shows de diferentes estilos, ya que es una forma de mostrar al máximo su potencial como bailarina:

— Para mí, la salsa siempre es una forma de mostrar mi naturaleza.

Anabell explica el rápido crecimiento de la popularidad de la cultura latinoamericana en el mundo por diversas tendencias. En primer lugar, la percepción de la belleza femenina ha cambiado. La cultura pop mundial ha dejado de lado cualquier ideal apariencial, por lo que cualquier chica, independientemente de su color de piel, pelo o figura, puede convertirse en un ídolo. En segundo lugar, Latinoamérica siempre se ha asociado con la fiesta y la alegría, y la industria creativa mundial ha captado este ambiente, especialmente en la industria musical.

En Ucrania, la comunidad latinoamericana ha crecido considerablemente en los últimos años. Los cubanos en Ucrania son mayoritariamente personas de entre 40 y 50 años, y no hay muchos jóvenes. Pero hay muchos estudiantes y jóvenes emigrantes de Sudamérica, sobre todo de Ecuador, Perú y México. La propia Anabell trabajó con ecuatorianos durante algún tiempo, y un porcentaje importante de sus alumnos eran estudiantes hispanohablantes:

— A todos (los estudiantes) les gusta bailar, a todos les gusta tener la oportunidad de volver a sentirse como en casa.

Antes de la pandemia, Anabell tenía muchos planes relacionados con el baile y la música: nuevos espectáculos, festivales, viajes al extranjero, que de momento han quedado en pausa. ​Por ello, la bailarina aprovecha este tiempo para el desarrollo personal y la búsqueda de nuevos enfoques en la enseñanza. Anabell está convencida de que para alcanzar cualquier sueño hay que trabajar duro y avanzar con confianza:

— Tengo un deseo: saber siempre lo que quiero y adónde voy. Es decir, cuando eres un péndulo para muchas personas, es muy importante saber cuál es tu lugar.

La revolución cubana. Cubanos en Ucrania

Los primeros cubanos llegaron al territorio de la Ucrania moderna durante la época de la Unión Soviética. La amistad entre Cuba y las repúblicas soviéticas estuvo precedida por unos acontecimientos que cambiaron para siempre el curso de la historia del Estado insular. En 1953 comenzó la famosa Revolución Cubana, encabezada por Fidel Castro, que desembocó en el derrocamiento de la dictadura militar del presidente Fulgencio Batista en enero de 1959. Poco después, Cuba rompió sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos y entró en una fase de confrontación. Estados Unidos, de los que antes dependía en gran medida la economía de Cuba, impuso unas sanciones económicas e inició un bloqueo económico total de la isla. Al mismo tiempo, se restablecieron las relaciones diplomáticas de Cuba con la Unión Soviética, interrumpidas anteriormente. Así, desde la década de 1960 hasta la de 1990, a Cuba regularmente se suministraron equipos militares, agrícolas y de otro tipo soviéticos, y llegaron especialistas civiles y militares. En 1961, Fidel Castro proclamó oficialmente el rumbo de Cuba hacia el socialismo.

También comenzó el intercambio de estudiantes entre las repúblicas de la Unión Soviética y Cuba. Los cubanos estudiaban principalmente en especialidades militares y médicas. Algunos formaron familias y se quedaron en la Unión Soviética. Más tarde, a finales de los 80 y principios de los 90, los residentes locales que no estaban de acuerdo con el régimen autoritario de Castro empezaron a abandonar Cuba masivamente. En ese momento, la Unión Soviética era el único destino al que podían dirigirse sin obstáculos.

Aquellos cubanos que llegaron a una Ucrania ya independiente, o vieron el colapso de la Unión Soviética, tuvieron la oportunidad de dirigir en Ucrania sus propios negocios, abrir restaurantes, desarrollar la cultura del baile y la música, enseñar a los ucranianos bailes latinoamericanos y organizar fiestas de música y eventos sociales cubanos.

Nelson Carrasco. Música desde cero

El cubano Nelson Carrasco, líder de la banda Habana, lleva 16 años viviendo en Ucrania. En su día, fue el primer cubano en abrir un establecimiento cubano en Ucrania y, como él mismo bromea, el primer líder de una banda de música sin titulación musical.

Nelson vive en Kyiv y, además de la música, trabaja como taxista desde hace varios años. El cubano no habla bien ni ruso ni ucraniano, y la mayoría de los pasajeros, al ver la bandera cubana en el auto, incluso intentan decirle algunas palabras en español. A los especialmente curiosos Nelson les habla sobre la historia cubana:

— Durante los viajes, les cuento a los pasajeros qué más hago además de taxear. Y a veces vienen después a mis conciertos de música cubana y los veo allí. A veces pasa.

Nelson admite que, mientras vivía en Cuba, no escuchaba nada de música cubana. Su pasión era el rock. Sin embargo, todo cambió cuando el hombre dejó su tierra natal, ahora los motivos cubanos le recuerdan a su hogar:

— Extraño Cuba. Extraño mi infancia, todo lo que me pasó allí. Y trato de volver a esos tiempos lejanos con la música.

Cuando aún vivía en Cuba, Nelson conoció a una ucraniana con la que mantuvo el contacto durante mucho tiempo. En 2001, el hombre se mudó a Miami, adonde muchos cubanos emigraron desde los años 60. Tras unos años en Estados Unidos y más tarde en Holanda, el cubano se fue a Ucrania, donde acabó casándose y tuvo a su hija Silvia. Nelson también tiene un hijo que emigró a Miami a los 15 años, al igual que lo hizo su padre.

Al principio, el cubano trabajaba en Ucrania para una empresa informática estadounidense y tenía intención de volver a Estados Unidos al cabo de un tiempo, pero luego comenzó su carrera musical. Nelson conoció a unos músicos que tocaban música latina en uno de los centros comerciales de Kyiv y quiso probar suerte como vocalista. Todas las semanas, los Salsa Kings tocaban en el entonces popular Art Club 44, situado en el número 44 de la calle Jreshchatyk de Kyiv. Este grupo se convirtió en una familia para él:

— Estoy orgulloso de haber tocado y tocar con los mejores músicos de Kyiv. Saxofón, trompeta, percusión, teclas, bajo. Los recuerdo a todos muy bien.

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Nelson no es músico profesional y siempre hace hincapié en que la música es ante todo un placer, sin embargo, valora muy positivamente el nivel de los músicos ucranianos, así como su capacidad de sentir el sabor de los ritmos cubanos:

Los motivos por los que Nelson decidió abandonar su hogar eran puramente políticas. El cubano no estaba de acuerdo con el régimen de Fidel Castro. Desde que emigró, Nelson ha estado en casa dos veces y cree que Cuba está cambiando para peor. Nelson nunca canta canciones sobre el Che Guevara ni asiste a los eventos organizados por la embajada cubana:

Ernesto Che Guevara
Revolucionario cubano, uno de los líderes de la Revolución cubana junto a Fidel Castro.

— Si la situación en Cuba cambia para mejor, es decir, no “si”, sino “cuándo”, entonces seré el más feliz — iré a la embajada de una Cuba libre.

En 2007, Nelson recibió una oferta para montar su propio negocio de restauración, y así empezó la historia de Buena Vista, el primer restaurante cubano en Kyiv. Allí trabajaban principalmente cubanos, tanto personal como músicos, a quienes Nelson invitaba personalmente. Hoy en día, Buena Vista sigue siendo uno de los centros más destacados de la cultura latinoamericana en Kyiv:

— Es como si sembraras una semilla, un pedacito de ti mismo aquí, en Kyiv, y de alguna manera esta semilla brota, y crece un árbol. Y el árbol crece bastante rápido y su copa es ancha, abierta a muchos. Así es Buena Vista. Y es asombroso.

Cuando una persona está lejos de casa, intenta conservar todo lo que le recuerde a sus lugares de origen, preservar sus recuerdos y darles vida. Para el músico, Buena Vista fue su creación más preciada, pero al final tuvo que dejar este negocio. Posteriormente, abrió otro establecimiento latinoamericano, que, sin embargo, no duró mucho, por lo que Nelson decidió dedicarse a la música.

Sobre sus primeras impresiones de Ucrania, Nelson dice que en muchos aspectos le recordaba a Cuba. En primer lugar, el músico destacó la amabilidad y sinceridad de los ucranianos:

— Ucrania me gustó nada más llegar. Me gustó la forma en que los ucranianos afrontan la vida: vivir con una sonrisa, pase lo que pase. Aquí la gente es muy amable.

El cubano siente un gran respeto por la implicación política de los ucranianos y su deseo de justicia. Y todavía a menudo les cuenta a sus amigos sobre las revoluciones en Ucrania:

— Me encantan los ucranianos, porque ya han organizado dos veces revoluciones en el Maidán, les han disparado y han conseguido derrocar el régimen que no les gustaba.

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La comunidad cubana en Ucrania comenzó a formarse en la década de 1960, tras la proclamación del sistema socialista en el estado insular. Desde entonces, y hasta que Ucrania obtuvo su independencia, Cuba y la Unión Soviética mantuvieron unas relaciones diplomáticas y unos programas de intercambio de estudiantes. Los cubanos venían a estudiar a las universidades ucranianas, en particular ingenierías y especialidades militares. Pero para muchos cubanos que no estaban de acuerdo con el régimen dictatorial del entonces líder Fidel Castro, Ucrania, como el resto de los países de la Unión Soviética, era casi el único destino posible para la emigración legal. Hoy en día, hasta 400 cubanos étnicos viven en Ucrania, incluyendo aquellos que familiarizan a los ucranianos con la cultura del baile latinoamericano y la música cubana, abriendo escuelas de baile y fundando colectivos musicales. La música alegre, los ritmos apasionados, la gente sonriente y los colores vibrantes son probablemente las primeras asociaciones que surgen con la palabra “Cuba”. La comunidad cubana en Ucrania, aunque pequeña en número, es muy amigable y abierta. Fueron sus representantes quienes llegaron a Ucrania en la época soviética y abrieron la primera escuela de baile latino en la Ucrania independiente, que luego creció hasta convertirse en toda una red de escuelas. En verano de 2020, la isla Trujániv en Kyiv se convirtió en un pedacito de Cuba dentro de Ucrania. Aquí, a orillas del río Dnipró, se organizaron conciertos al aire libre de música cubana y clases de baile latino de la mano del cubano Reinaldo Powell y su hija Anabell. Reinaldo Powell y su escuela de baile En el centro de Kyiv, en Podil, se encontraba uno de los centros de la cultura cubana. La escuela de danza latina Salsa Сlub Kyiv funcionaba aquí desde hace casi 25 años. En 1997, el cubano Reinaldo Enrique Leyva Powell junto con la ucraniana Yuliya Gannochko fundaron el primer estudio de baile latinoamericano en Ucrania. El ambiente de Cuba se sentía desde los primeros minutos que uno pisaba el salón de baile. Reinaldo nos mostró las pinturas de los artistas cubanos, así como los numerosos premios, copas, certificados y cartas de agradecimiento que adornaban las paredes del estudio: — Cada copa representa el trabajo, la energía y el deseo de los estudiantes de presentarse a sí mismos y a nosotros como estudio en las diferentes ciudades de Ucrania. Por eso cada copa tiene su propio significado. En el Salsa Club no solo se enseñaba salsa, sino también muchos otros estilos, como bachata, kizomba, chachachá, rumba afrocubana y son. Todos estos bailes pueden practicarse tanto en pareja como en solitario. Los bailes latinoamericanos se consideran bailes sociales. Es decir, una vez alcanzado cierto nivel, puedes bailarlos con cualquier pareja que tenga aproximadamente el mismo arsenal de conocimientos y habilidades, y perfeccionar tus destrezas en las fiestas de baile. Otros centros de la cultura latinoamericana en Kyiv, donde no solo se puede bailar, sino también escuchar música en vivo, son Buena Vista — el primer establecimiento cubano en Kyiv, el Caribbean Club, y antes también el Havana y el Salsita. Los festivales de danza son muy populares entre los bailarines. Por primera vez, el estudio Salsa Club organizó un festival internacional a gran escala en 2005 durante las fiestas de mayo, de ahí su nombre: Salsamayovka. Cada año, el estudio organiza festivales de danza en Kyiv y Odesa, invitando a estrellas ucranianas e internacionales del baile latinoamericano. El Salsa Club también participa regularmente en actos benéficos auspiciados por la Embajada de Cuba en Ucrania: — Cada país presenta su cultura, tradiciones y comida. Donamos los fondos recaudados a las necesidades de las ciudades o regiones del país, hospitales u orfanatos. Con el ejemplo de su familia, Reinaldo Powell explica cómo se formó la cultura y la identidad cubanas: — Se dice que en Cuba se combinaron la guitarra española y los tambores africanos. Esta combinación creó una mezcla única. Todo se fusionó como el café y la leche, y se formó la población de Cuba. Por mi parte paterna, todos son españoles. Mi abuelo fue capitán del ejército español. Estaba casado con una española. Mi padre tenía una nariz fina, el pelo negro y liso, era alto, el típico español de Salamanca. Y por parte de mi madre, mi abuela era de Jamaica. Reinaldo llegó a Ucrania por primera vez en 1986, durante un intercambio de estudiantes entre la URSS y Cuba. Teniente primero de la reserva de las Fuerzas Armadas de la República de Cuba en inteligencia radioeléctrica, continuó sus estudios en la Escuela Superior de Radio-Ingeniería de Kyiv (ahora Escuela Superior de Radio-Ingeniería de Defensa Aérea de Kyiv, que lleva el nombre del Mariscal de Aviación O.I. Pokryshkin). Reinaldo llegó a la Unión Soviética con unos conocimientos básicos del ruso, pues ya había comenzado a estudiarlo en Cuba. Dice que Ucrania fue todo un descubrimiento para él, desde la comida hasta la ropa. Quizá la mayor sorpresa fue la nieve y el frío en invierno: — Cuando vimos la nieve por primera vez, fue algo increíble. Todos intentamos comérnosla. Después, todos los estudiantes cubanos se pusieron enfermos y no pudieron ir a clase durante dos semanas porque comieron demasiada nieve. Entre los compañeros de clase de Reinaldo había estudiantes de Vietnam, Corea, Alemania, Mongolia, Bulgaria y Polonia. El cubano recuerda que entonces en Ucrania también había muchos estudiantes de Latinoamérica: ecuatorianos, colombianos, peruanos y chilenos. Muchos de ellos se quedaron en Ucrania después de terminar sus estudios, como Reinaldo. Un año después de su llegada, Reinaldo conoció a una ucraniana, Galina, que se convirtió en su esposa tres años más tarde. Tras obtener una educación militar en Ucrania y un diploma de traductor hispano-ruso, él y su mujer regresaron a Cuba para trabajar. En aquel momento Reinaldo no sabía que sería solo temporalmente: — Tenía un horario de veinticuatro a dos: trabajaba veinticuatro horas y descansaba dos días. Cuando estaba fuera todo el día, para mi mujer era muy duro. Ella cocinaba con leña, lo cual es muy, muy difícil. Cada vez que volvía a casa veía a mi esposa: tan delgada, en pantalones cortos, blanquita, preparando café o comida. Dormíamos en una estrecha cama de hierro. Y en invierno, en las montañas, hacía humedad y mucho frío. Tras tres agotadores años en su tierra natal, Reinaldo finalmente decidió dejar el ejército, y en 1994 la pareja regresó a Ucrania. La idea de abrir un estudio de baile no se le ocurrió de inmediato. Al principio, Reinaldo probó muchas profesiones diferentes: trabajó como secretario en la embajada cubana, como cocinero en un restaurante y como traductor del español. Sin embargo, siempre le atraían la música y la danza. Reinaldo dice que los apasionados ritmos están en la sangre de todo cubano: — Todos los cubanos bailamos desde que nacemos, incluso cuando estamos en el vientre de nuestra madre. La música suena en todas las partes de la isla, todo el día, casi las veinticuatro horas. En 1995, justo después del nacimiento de su hija Anabell, el cubano fue invitado a formar parte del grupo de baile Tropical, donde presentó su propio programa de espectáculos junto con otros extranjeros durante unos seis meses. Desde entonces, el carismático bailarín también fue invitado como presentador a varios eventos, en uno de los cuales Reinaldo conoció a su futura pareja de baile Yuliya Gannochko, con la que más tarde crearon su propio proyecto de danza. Poco a poco, cada vez más gente quería conocer el baile latino, por lo que Reinaldo y Yuliya empezaron a buscar un estudio espacioso en el que cupiera todo el mundo. Cuando abrieron, al principio ni siquiera tenían nombre. Pero en 1997, la primera escuela de baile latinoamericano en Ucrania ya era conocida como Salsa Club: — Cuando abrimos y nos llamamos Salsa Club, la gente dijo: “¡Guau!”. En ese momento no había nada parecido en Ucrania. Durante más de 20 años, el estudio formó a más de una generación de bailarines, que más tarde abrieron sus propias escuelas de baile. La marca Salsa Club se hizo conocida en toda Ucrania, poco a poco aparecieron sucursales en distintas ciudades del país y en el extranjero, hasta llegar a ser 14 estudios. La primera sucursal se abrió en Járkiv, luego en Odesa, y más tarde alumnos de Poltava abrieron una en Praga. La familia de la salsa crecía cada vez más. Reinaldo soñaba con abrir un café de baile. Para él, el baile es su descanso, su medicina y su fuente de inspiración, y el baile social es un tipo de placer aparte: — Los bailes sociales son como un gran virus con energía positiva que se propaga por una concreta comunidad ucraniana, de modo que la gente empieza a entenderse, a acercarse y a apreciarse como individuos y como nación. Reinaldo es también el presidente de la comunidad cubana en Ucrania. En 2020, había 325 cubanos registrados en Ucrania. En la década de 1990, este número era mayor, pero desde entonces muchos cubanos han abandonado Ucrania rumbo a otros países europeos. Reinaldo admite que para la mayoría de los cubanos que viven en Cuba, no hay diferencia entre los ucranianos, los rusos y los bielorrusos. Según él, lo único que distingue a Ucrania de otras antiguas repúblicas de la Unión Soviética (y ahora países independientes) en la mente de un cubano moderno es el accidente en la central nuclear de Chornóbil. Cuba y ChornóbilEl programa humanitario cubano “Niños de Chornóbil" funcionó desde marzo de 1990 hasta noviembre de 2011. En el programa participaron Ucrania, Bielorrusia y Rusia, desde donde niños y adultos afectados por el accidente de Chornóbil llegaron a Cuba para recibir tratamiento médico gratuito.Cada dos años, Reinaldo organiza giras de salsa a Cuba, gracias a las cuales cada vez más cubanos conocen a los ucranianos como nación independiente, y los ucranianos tienen la oportunidad de ver la vida en la isla tal y como es. — Cuba es un sueño que siempre está conmigo, siempre me acompaña. En las buenas y en las malas, siempre me acuerdo de mi maravillosa isla y de mi familia. Reinaldo habla principalmente en ruso, pero entiende perfectamente el ucraniano y cree que el ucraniano debería prevalecer en el espacio público. Siempre anima a sus alumnos a hablar en ucraniano y se asocia claramente con Ucrania: — Soy un cubano que vive permanentemente en Ucrania. Tengo una familia ucraniana: una esposa ucraniana y una hija ucraniana. Y yo también me considero ucraniano. Reinaldo Powell habla sin rodeos sobre la situación actual en Cuba: — Cuba se ha quedado en los años 90. Cuando trabajé en Cuba, los trabajos mejor pagados eran para los militares y los médicos. Me pagaban 20 euros al mes. De alguna manera nos las arreglábamos para vivir con ese dinero durante un mes. Cuba tiene ahora lo que tuvo Ucrania después de la Segunda Guerra Mundial: un sistema de cartillas de racionamiento. Según la libreta de abastecimiento (cartilla de racionamiento), a todos se les dan cuatro piezas de pan, diez huevos a la semana y pescado cuando hay. Como tenemos el mar a nuestro alrededor, el pescado debería estar en nuestra dieta a diario. Pero los cubanos no pueden comer marisco porque es propiedad del Estado. El marisco lo comen principalmente los turistas. En cuanto a Ucrania, comparando el país que vio hace 30 años con el de ahora, el cubano dice que la gente se ha vuelto más abierta a las cosas nuevas y más libre en sus opiniones. Esto también se refleja en la actitud hacia los extranjeros: — Ahora uno de cada diez habitantes de Ucrania es extranjero: azerbaiyano, cubano, ecuatoriano. Mucha gente de África ya vive aquí, se casa, se mezcla, y todo es completamente diferente. Anabell Chupryna Al igual que para Reinaldo, para su hija Anabell el baile se ha convertido en una parte esencial de su vida, y la cultura cubana forma parte de su identidad. Anabell nació en Kyiv y ya ha visitado Cuba en tres ocasiones: a los dos, diez y quince años. Y aunque a los diez años la chica todavía no entendía bien el español, guarda muy buenos recuerdos de la patria de su padre: — Me gustó mucho el ambiente, la gente, la familia de mi padre, la comida, el océano. Me sentía allí (en Cuba) como en casa. Anabell dice que se siente mitad cubana y mitad ucraniana. En casa, la familia habla sobre todo en ruso, mientras que en el estudio, Anabell y su padre a veces pasan al español. Pero la chica nunca ha pensado en mudarse a Cuba. — Ucrania es mi hogar físico. Y Cuba es el hogar de mi alma. Sin embargo, su interés por sus propias raíces y la cultura cubana apareció no hace tanto. A pesar de que desde pequeña Anabell estaba acostumbrada a escuchar música latinoamericana en casa y el idioma español de su padre, durante mucho tiempo no aceptó su alteridad y ni siquiera le gustaba su propio nombre: — Mis amigos, que me conocen desde pequeña, me llaman Anita. En el colegio, todos me llamaban Anita, porque Anabell se consideraba un nombre difícil para la pronunciación de los niños. Cuando era adolescente, Anabell le fascinaba la cultura japonesa y coreana, en un principio pensó vincular con ello su futura carrera profesional. Además, se graduó en piano en la escuela de música, por lo que la música estaba más cerca de ella que el baile, que permaneció fuera del foco de su atención durante mucho tiempo. Durante su tercer viaje a Cuba, cuando tenía quince años, su padre le organizó un verdadero tour: la llevó a diferentes partes del país, introduciendo una y otra vez a su hija en la cultura de sus antepasados y de su familia. Finalmente, Anabell decidió estudiar filología española, y fue entonces cuando quiso volver a sus raíces y, al mismo tiempo, seguir los pasos de su padre en la carrera de bailarina. Anabell entrenó intensamente y participó en diversas competiciones: primero de reggaetón, luego de salsa y bachata. Y al cabo de un año, empezó a dar clases de baile en el estudio con su padre. Anabell asegura que no tenía ningún miedo a enseñar, al contrario, le interesaba mucho y la entusiasmaba. Y en los momentos en que le faltaba experiencia o conocimientos, su padre siempre la apoyaba: — Al principio, por supuesto, era un poco difícil entender la psicología, comprender cómo hablar correctamente, cómo llegar a una persona, cómo transmitirle el mensaje. Pero, en general, me gustó todo desde los primeros intentos. Más tarde, Anabell empezó a ayudar a su padre a organizar festivales. Al principio, era traductora para los instructores extranjeros, luego se encargaba de los programas de los espectáculos, de la publicidad, ayudaba a seleccionar a los participantes y a crear los carteles. Reinaldo y Anabell creen que los festivales internacionales son sobre todo una oportunidad para que tanto los bailarines principiantes como los profesores con experiencia prueben una nueva forma y estilo de baile, comprendan mejor una cultura lejana y a veces extraña, y hagan nuevos contactos y amistades: — Así es como Ucrania aprende sobre los extranjeros y los extranjeros aprenden sobre nosotros. Ha habido muchos casos de parejas extranjeras que han venido al festival por su cuenta. Porque les gusta nuestra gente, les gusta cómo bailamos, el ambiente. La salsa es sobre todo un género musical que combina muchos estilos y tendencias. En un sentido amplio, la salsa es una combinación de la cultura europea y la africana. Anabell explica que la salsa se originó del son tradicional, que es una música y un baile puramente cubanos. También es imposible imaginar la salsa sin la rumba cubana, estrechamente relacionada con el folclore africano. Hablando de la salsa, conviene saber que además de la salsa cubana o, como también se la llama, salsa casino, existe la salsa puertorriqueña y la salsa colombiana. Por lo general, las canciones de salsa pueden tener diferentes temáticas, pero en su mayoría son historias de amor. SalsaBaile cubano de origen africano que se baila en parejas.Anabell enseñó durante 7 años bachata, reggaeton, son y rumba en Salsa Club. Para ella, lo importante es explicar a los alumnos la esencia de los bailes latinos, cómo se manifiesta la energía cubana y revelar el potencial de cada alumno. Anabell está convencida de que el cuerpo es un lenguaje. Viendo cómo baila una persona, se puede entender mucho sobre su carácter, sentir sus inseguridades o miedos. Por eso, en sus clases, no solo se centra en los movimientos y la técnica, sino que también enseña a los alumnos a entablar un diálogo consigo mismos y descubrir nuevas facetas de sí mismos: — Creo que si enseñas danza, debes ser ante todo psicólogo y profesor. Para Anabell, su propio desarrollo como bailarina no es menos importante que la enseñanza. Antes de la pandemia, la chica iba a menudo a festivales en Italia y España, donde daba masterclasses y aprendía mucho de sus colegas extranjeros. A Anabell le encanta montar shows de diferentes estilos, ya que es una forma de mostrar al máximo su potencial como bailarina: — Para mí, la salsa siempre es una forma de mostrar mi naturaleza. Anabell explica el rápido crecimiento de la popularidad de la cultura latinoamericana en el mundo por diversas tendencias. En primer lugar, la percepción de la belleza femenina ha cambiado. La cultura pop mundial ha dejado de lado cualquier ideal apariencial, por lo que cualquier chica, independientemente de su color de piel, pelo o figura, puede convertirse en un ídolo. En segundo lugar, Latinoamérica siempre se ha asociado con la fiesta y la alegría, y la industria creativa mundial ha captado este ambiente, especialmente en la industria musical. En Ucrania, la comunidad latinoamericana ha crecido considerablemente en los últimos años. Los cubanos en Ucrania son mayoritariamente personas de entre 40 y 50 años, y no hay muchos jóvenes. Pero hay muchos estudiantes y jóvenes emigrantes de Sudamérica, sobre todo de Ecuador, Perú y México. La propia Anabell trabajó con ecuatorianos durante algún tiempo, y un porcentaje importante de sus alumnos eran estudiantes hispanohablantes: — A todos (los estudiantes) les gusta bailar, a todos les gusta tener la oportunidad de volver a sentirse como en casa. Antes de la pandemia, Anabell tenía muchos planes relacionados con el baile y la música: nuevos espectáculos, festivales, viajes al extranjero, que de momento han quedado en pausa. ​Por ello, la bailarina aprovecha este tiempo para el desarrollo personal y la búsqueda de nuevos enfoques en la enseñanza. Anabell está convencida de que para alcanzar cualquier sueño hay que trabajar duro y avanzar con confianza: — Tengo un deseo: saber siempre lo que quiero y adónde voy. Es decir, cuando eres un péndulo para muchas personas, es muy importante saber cuál es tu lugar. La revolución cubana. Cubanos en Ucrania Los primeros cubanos llegaron al territorio de la Ucrania moderna durante la época de la Unión Soviética. La amistad entre Cuba y las repúblicas soviéticas estuvo precedida por unos acontecimientos que cambiaron para siempre el curso de la historia del Estado insular. En 1953 comenzó la famosa Revolución Cubana, encabezada por Fidel Castro, que desembocó en el derrocamiento de la dictadura militar del presidente Fulgencio Batista en enero de 1959. Poco después, Cuba rompió sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos y entró en una fase de confrontación. Estados Unidos, de los que antes dependía en gran medida la economía de Cuba, impuso unas sanciones económicas e inició un bloqueo económico total de la isla. Al mismo tiempo, se restablecieron las relaciones diplomáticas de Cuba con la Unión Soviética, interrumpidas anteriormente. Así, desde la década de 1960 hasta la de 1990, a Cuba regularmente se suministraron equipos militares, agrícolas y de otro tipo soviéticos, y llegaron especialistas civiles y militares. En 1961, Fidel Castro proclamó oficialmente el rumbo de Cuba hacia el socialismo. También comenzó el intercambio de estudiantes entre las repúblicas de la Unión Soviética y Cuba. Los cubanos estudiaban principalmente en especialidades militares y médicas. Algunos formaron familias y se quedaron en la Unión Soviética. Más tarde, a finales de los 80 y principios de los 90, los residentes locales que no estaban de acuerdo con el régimen autoritario de Castro empezaron a abandonar Cuba masivamente. En ese momento, la Unión Soviética era el único destino al que podían dirigirse sin obstáculos. Aquellos cubanos que llegaron a una Ucrania ya independiente, o vieron el colapso de la Unión Soviética, tuvieron la oportunidad de dirigir en Ucrania sus propios negocios, abrir restaurantes, desarrollar la cultura del baile y la música, enseñar a los ucranianos bailes latinoamericanos y organizar fiestas de música y eventos sociales cubanos. Nelson Carrasco. Música desde cero El cubano Nelson Carrasco, líder de la banda Habana, lleva 16 años viviendo en Ucrania. En su día, fue el primer cubano en abrir un establecimiento cubano en Ucrania y, como él mismo bromea, el primer líder de una banda de música sin titulación musical. Nelson vive en Kyiv y, además de la música, trabaja como taxista desde hace varios años. El cubano no habla bien ni ruso ni ucraniano, y la mayoría de los pasajeros, al ver la bandera cubana en el auto, incluso intentan decirle algunas palabras en español. A los especialmente curiosos Nelson les habla sobre la historia cubana: — Durante los viajes, les cuento a los pasajeros qué más hago además de taxear. Y a veces vienen después a mis conciertos de música cubana y los veo allí. A veces pasa. Nelson admite que, mientras vivía en Cuba, no escuchaba nada de música cubana. Su pasión era el rock. Sin embargo, todo cambió cuando el hombre dejó su tierra natal, ahora los motivos cubanos le recuerdan a su hogar: — Extraño Cuba. Extraño mi infancia, todo lo que me pasó allí. Y trato de volver a esos tiempos lejanos con la música. Cuando aún vivía en Cuba, Nelson conoció a una ucraniana con la que mantuvo el contacto durante mucho tiempo. En 2001, el hombre se mudó a Miami, adonde muchos cubanos emigraron desde los años 60. Tras unos años en Estados Unidos y más tarde en Holanda, el cubano se fue a Ucrania, donde acabó casándose y tuvo a su hija Silvia. Nelson también tiene un hijo que emigró a Miami a los 15 años, al igual que lo hizo su padre. Al principio, el cubano trabajaba en Ucrania para una empresa informática estadounidense y tenía intención de volver a Estados Unidos al cabo de un tiempo, pero luego comenzó su carrera musical. Nelson conoció a unos músicos que tocaban música latina en uno de los centros comerciales de Kyiv y quiso probar suerte como vocalista. Todas las semanas, los Salsa Kings tocaban en el entonces popular Art Club 44, situado en el número 44 de la calle Jreshchatyk de Kyiv. Este grupo se convirtió en una familia para él: — Estoy orgulloso de haber tocado y tocar con los mejores músicos de Kyiv. Saxofón, trompeta, percusión, teclas, bajo. Los recuerdo a todos muy bien. Nelson no es músico profesional y siempre hace hincapié en que la música es ante todo un placer, sin embargo, valora muy positivamente el nivel de los músicos ucranianos, así como su capacidad de sentir el sabor de los ritmos cubanos: Los motivos por los que Nelson decidió abandonar su hogar eran puramente políticas. El cubano no estaba de acuerdo con el régimen de Fidel Castro. Desde que emigró, Nelson ha estado en casa dos veces y cree que Cuba está cambiando para peor. Nelson nunca canta canciones sobre el Che Guevara ni asiste a los eventos organizados por la embajada cubana: Ernesto Che GuevaraRevolucionario cubano, uno de los líderes de la Revolución cubana junto a Fidel Castro.— Si la situación en Cuba cambia para mejor, es decir, no “si”, sino “cuándo”, entonces seré el más feliz — iré a la embajada de una Cuba libre. En 2007, Nelson recibió una oferta para montar su propio negocio de restauración, y así empezó la historia de Buena Vista, el primer restaurante cubano en Kyiv. Allí trabajaban principalmente cubanos, tanto personal como músicos, a quienes Nelson invitaba personalmente. Hoy en día, Buena Vista sigue siendo uno de los centros más destacados de la cultura latinoamericana en Kyiv: — Es como si sembraras una semilla, un pedacito de ti mismo aquí, en Kyiv, y de alguna manera esta semilla brota, y crece un árbol. Y el árbol crece bastante rápido y su copa es ancha, abierta a muchos. Así es Buena Vista. Y es asombroso. Cuando una persona está lejos de casa, intenta conservar todo lo que le recuerde a sus lugares de origen, preservar sus recuerdos y darles vida. Para el músico, Buena Vista fue su creación más preciada, pero al final tuvo que dejar este negocio. Posteriormente, abrió otro establecimiento latinoamericano, que, sin embargo, no duró mucho, por lo que Nelson decidió dedicarse a la música. Sobre sus primeras impresiones de Ucrania, Nelson dice que en muchos aspectos le recordaba a Cuba. En primer lugar, el músico destacó la amabilidad y sinceridad de los ucranianos: — Ucrania me gustó nada más llegar. Me gustó la forma en que los ucranianos afrontan la vida: vivir con una sonrisa, pase lo que pase. Aquí la gente es muy amable. El cubano siente un gran respeto por la implicación política de los ucranianos y su deseo de justicia. Y todavía a menudo les cuenta a sus amigos sobre las revoluciones en Ucrania: — Me encantan los ucranianos, porque ya han organizado dos veces revoluciones en el Maidán, les han disparado y han conseguido derrocar el régimen que no les gustaba. :Bogdán Logvynenko:Uliana Hentosh:María Karapata:Yevgenia Sapóshnykova:Olga Shcherbak:Olga Shor:Yurii Stefanyak:Oleksiy PánchenkoMyjáilo Shélest:María Terebus:Mykola Nosok:Kateryna Akvarelna:Yulia KupriyánchykAlina KufedchukTetiana ProdanetsMaría PetrenkoJrystyna Arjytka:Yana Rusyna:Alla Mialo:Svitlana Kazakova:Tetiana Kolisnyk:Yuliia Kozyriatska:Anastasiia Marushevska

El material ha sido preparado por

Fundador de Ukraїner:

Bogdán Logvynenko

Gestora de proyectos:

Uliana Hentosh

Autora:

María Karapata

Editorial:

Yevgenia Sapóshnykova

Corrección del texto:

Olga Shcherbak

Productora:

Olga Shor

Fotos:

Yurii Stefanyak

Cámara:

Oleksiy Pánchenko

Myjáilo Shélest

Directora de montaje:

María Terebus

Dirección:

Mykola Nosok

Editora de fotos:

Kateryna Akvarelna

Transcripción:

Yulia Kupriyánchyk

Alina Kufedchuk

Tetiana Prodanets

María Petrenko

Jrystyna Arjytka

Administradora de contenido:

Yana Rusyna

Traducción:

Alla Mialo

Editora jefa de Ukraїner en Español:

Svitlana Kazakova

Coordinadora de Ukraїner en Español:

Tetiana Kolisnyk

Coordinadora de Ukraїner International:

Yuliia Kozyriatska

Editora jefa de Ukraїner International:

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